Domingo Gundisalvo

  • Posted on: 20 April 2017
  • By: Juan Pablo Benito

Domingo Gundisalvo o Dominicus Gundisalvi o Gundissalinus

Nació sobre 1115, aunque se desconoce el lugar de nacimiento, y murió en el año 1190, en Toledo, España.

De probable formación francesa, Gundissalinus fue arcediano de Cuéllar -aunque en algunas referencias figura arcediano de Toledo o de Segovia- pero desarrolló su actividad filosófica en Toledo, por lo menos a partir de 1162. En la ciudad castellana, primero bajo el arzobispo Juan de Castelmoron y luego bajo Cerebruno, Gundissalinus tradujo más de veinte obras filosóficas del árabe al latín, en el mismo periodo en que Gerardo de Cremona estaba activo en Toledo. Además del trabajo de traducción, Gundissalinus fue también un agudo y prolífico filósofo, y escribió cinco importantes tratados en los cuales recoge, con espíritu crítico, los principales resultados de la reflexión árabe y hebrea, y particularmente Avicena, al-Farabi e ibn Gabirol, reconduciéndolos a la tradición filosófica latina. Gundissalinus es el primer filósofo latino en acoger algunas de las doctrinas más problemáticas para la especulación latina del siglo siguiente, como la doctrina del hilemorfismo universal y la doctrina del intelecto único agente.

Está documentada su presencia en Toledo desde 1152 hasta 1181, almenos. Junto a Avendauth, o sea Abraham ibn Dawud, y a Iohannes Hispanus, Gundissalinus tradujo alrededor de veinte obras filosóficas del árabe al latín, que marcaron de manera dirimente el pasaje del platonismo al aristotelismo típico de la especulación latina del siglo XIII.

Domingo Gundisalvo escribió también cinco obras filosóficas, en las cuales acoge las filosofías aviceniana y gabiroliana combinándolas con la tradición filosófica latina, y particularmente Boecio junto a algunos autores de su época, como los filósofos de la Escuela de Chartres o Herman de Carintia. Los tratados gundisalvianos manifiestan el profundo conocimiento de la filosofía arábigo-hebrea por parte de Gundissalinus, y allí se encuentran las tres disciplinas filosóficas que caracterizan su pensamiento: la metafísica, la epistemología y la psicología. Los cinco tratados de Dominicus Gundissalinus son:

  1. "De divisione philosophiae": es un tratado epistemológico en el que Gundissalinus propone su división de la filosofía en las varias disciplinas científicas, estructuradas jerárquicamente. En esta obra, Gundissalinus combina las divisiones de al-Farabi y Avicena con las clasificaciones del saber de Isidoro de Sevilla y Boecio. Tuvo una proficua difusión y recepción en tierra latina.
  2. "De scientiis": se trata de una revisión gundisalviana de la obra homónima de al-Farabi, muy parecida al De divisione, si bien este último manifiesta un nivel más elevado de análisis filosófico y recepción crítica de las fuentes latinas
  3. "De anima": el De anima es un tratado de psicología donde Gundissalinus acoge principalmente el De anima de Avicena, a menudo modificando los resultados especulativos que podían resultar problemáticos para la reflexión latina, y el Fons Vitae de ibn Gabirol.
  4. "De unitate et uno": breve tratado metafísico y ontológico donde Gundissalinus examina la doctrina onto-metafísica y teológica del Uno, siguiendo la tradición neoplatónica arábigo-hebrea y latina, y en particular la perspectiva de ibn Gabirol.
  5. "De processione mundi": obra de la madurez, aquí Gundissalinus analiza la generación de la creación a partir de la causa prima, siguiendo las varias distinciones lógico-ontológicas que se especifican en la progresivas uniones de materia y forma, hasta la generación de las criaturas sensibles. En este tratado desarrolla un papel fundamental la doctrina del hilemorfismo universal heredada de ibn Gabirol y de la cual Gundissalinus es uno de los principales partidarios.

Además de estos cinco tratados, en los que los estudiosos concuerdan, ha sido tradicionalmente atribuido a Gundissalinus también el "De immortalitate animae", texto que la mayoría de la comunidad académica atribuye sin embargo a Guillermo de Alvernia. Las obras de Gundissalinus tuvieron una buena recepción tanto en ámbito filosófico latino, como en el hebreo.